Los Planes Generales de Higiene constituyen el conjunto de programas y actividades preventivas para que los alimentos sean seguros. Están basados en los principios de Buenas Prácticas de Manipulación y en los principios del Análisis de Peligros y Puntos de Control Críticos.
Estos programas o acciones preventivas quedan recogidos en un documento donde además debe quedar especificado el responsable, los planes de ejecución, los planes de vigilancia y acciones correctoras y los planes de verificación.
De entre todos los puntos de control dentro de los planes generales de higiene cabe destacar por su importancia los relativos a: control de agua potable, limpieza y desinfección, control de plagas, trazabilidad, etc…
Las Comunidades Autónomas al tener transferidas las competencias en materia de sanidad pueden legislar en materia de seguridad alimentaria, si bien la normativa queda perfectamente definida en el llamado Paquete de Higiene Europeo.